Hace dos años llevé una doble vida de escort. No sé como me encontré en esa situación pero el caso es que no sabía como salir. Cada semana me decía a mí misma que lo dejaría pero no podía rechazar a dos o tres buenos clientes que insistían un montón. Un día en un bar, en compañía de uno de ellos, me encontré con amigo de mi novio a quien había dicho que estaría con una amiga. El amigo se lo contó y mi novio me lo reprochó… Le vi llorar como un niño suplicándome que no le dejara y me di cuenta de que no podía seguir de aquella manera. A día de hoy sigue creyendo que fui infiel, no tiene ni idea de que cobraba a los hombres con los que estaba. Hasta ahora no he podido decir la verdad a nadie y a veces sigo sintiéndome culpable.

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