Le pedí como amiga que me acompañara a un Ikea a elegir una lámpara como excusa, en el coche yo fuí directo al grano, le dije “cogeme la polla y hazme una paja” ella simuló sorpresa y estás loco de remate, etc. Volví a la carga, conduciendo por la autovía, venga que no nos ve nadie, por favor que estoy muy necesitado, otra vez no, no y no. Pero mi insistencia fué calando y acabé cogiendole la mano y acariciandosela, vi que se dejaba hacer y poco a poco llevé su mano sin apenas resistencia hacia mi bragueta, me bajé la cremallera y mi polla salió inhiesta hacia arriba, su mano la esperaba y sin pedirselo de nuevo cogió mi miembro y lo empezó a manosear yo miraba su cara y sus ojos no se apartaban de mi pene, le dije besame, y sin dejar de mover su mano dice no que vas conduciendo y nos la vamos a pegar, repetí y ahí ya me dio su lengua, y yo con mi boca en la suya mi mirada en la carretera le digo “ahora cómemela” otra negativa, cogí su nuca debajo del pelo y acariciandosela sin forzarla dirigí su cabeza entre mis piernas y el volante, me hizo una felación de primera primera. Acabé parado en el arcén corriendome en su boca y en su cara. Ella eres un cabronazo, esto no se hace y menos con una amiga de tú mujer. Continuamos, compramos la lámpara, yo acariciaba su espalda y sus manos y al regresar ahí sentada a mi lado en el parking le ordené abrir las piernas y cuando accedí a su sexo, estaba totalmente mojada de jugos, imagino que se correría antes, con mi excitación no fuí consciente, pero ahí en la furgoneta le comí su salado sexo y ella entre que vigilaba que no nos pillaran y apretar mi cabeza hacia abajo, no decía nada, sus piernas me ahogaban, su respiración era todo un regalo, un me estás dando lo que hace tanto tiempo deseaba. Os aseguro que dejó todo el asiento mojado, pensé que se había meado.
Ahora me acuerdo de la lámpara como objeto de fetiche. Nunca más me quiso acompañar a ningún lado.

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