He intentado de todo para sacar a mi pareja de esa situación ( incluidas visitas a psicólogos). Algunas, esporádicamente han funcionado, otras no, pero uno se cansa de ser siempre el que tiira del carro. Mi autoestima diariamente se ve afectada al no sentirme nunca deseado y ya he desistido de arreglar nuestra relación, al menos en lo tocante al sexo.
Así que he tomado algunas determinaciones al respecto, para al menos no quedarme yo célibe para siempre:
1 No proponerle nunca más sexo. He llegado a la conclusión de que no se merece los estupendos polvos que le (nos) he proporcionado. Si hubiera dependido de ella, habrían sido muchos menos, y peores
2 Si ella insinúa, pero no propone directamente, hacerme el sueco (he aprendido mucho de tanto sufrirlo)
3 Si propone directamente, depende de cómo me pille (Tampoco soy un asceta, la carne es fuerte y yo paso mucha necesidad)
4 He decidido cruzar el Rubicón, así que ya sólo me queda buscar con quién, cómo, cuándo y dónde.
Un abrazo solidario a tod@s los que sufren este problema, que por un casual he podido ver en otro foro que los sexólogos llaman procrastinación (el de sexualidad de MSN del1 de feb, en el que he escrito hoy algo muy parecido a esto) que somos multitud, hombres y mujeres.
Hasta pronto. CycC

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