. . . no se como terminé, en la orilla de la playa junto a dos amigas, borrachos y desnudos revolcándonos a trio entre la arena y el mar. De pronto una de ellas me preguntó, que por que a los hombres nos daba tanto reparo el besarnos en la boca. Acto seguido se abalanzo sobre su amiga y la beso. Sofia beso a Sara o mas bien Sofia y Sara se besaron, por que eso no había quien lo parara.

Cuando por fin, decidieron que yo también estaba presente y debía participar. Eso produjo una breve pausa a ese conato de incendio, que a pesar del agua que nos rodeaba, prometía ser de magnitudes considerables.

Por aquel entonces, Sofia era mi amiga con derecho a roce y Sara su mejor amiga. Sara, en ese momento iba a cometer su momento de “doble vida”, puesto que su condición de mujer casada unida a que su marido no estaba presente, propiciaba tal circunstancia.

De repente, ellas se miraron un instante y acto seguido note dos lenguas pugnando por la mía. Mi boca se convirtió en un autentico carrusel muscular.
Las narices a veces dificultaban los accesos chocando entre ellas, pero en algún punto siempre quedaba la húmeda fricción latente.

Y llegados a este punto pensé que nada podría evitar ya incursiones táctiles a otros parajes húmedos y cálidos que no solo fueran los del mediterráneo o los de las dos bocas que sedientas de sexo me estaban comiendo los labios.

Confesión relacionados
Iniciando mi doble vida 2

Una caricia a la par de dos espaldas femeninas se deslizaba lentamente hacia dos perfectos culos que esperaban ansiosos el paso por sus colinas de las manos, dispuestas a dejarse caer por el valle que las lleva al placer.

Y allí estaban, abiertos, húmedos y calientes. Un movimiento compulsivo, casi involuntario, movía los labios genitales arriba y abajo en busca de mas presión en el tacto inicial de mis dedos. Pero ellos son sabios y saben que el trabajo es lento.

Me querían sobornar con mas intensidad en sus labios besándome, e incluso pretendían sobornarme con el roce de sus pezones por mi boca. Pero todo fue inútil, yo seguí insinuando por un rato mis dedos por la superficie de tan preciados tesoros.

Entonces fue cuando decidieron unir sus fuerzas y se decidieron a atacarme por el flanco mas débil. Como serpientes sus lenguas comenzaron a deslizarse desde mi boca hacia abajo. Y cuando quise ser consciente ya tenia dos lenguas lubricando mi miembro.

Como acto reflejo hundí con decisión mis dedos en sus coños y como si una de ellas me hubiera leído el pensamiento se trago mi polla hasta el fondo y comenzó a chupar y a lamer como una perra sedienta de sexo. La mire y entonces vi que era Sara.

Ella se giro y me dio su culo para que se lo comiera, a lo que Sofia respondió quitando le mi polla de su boca y metiendo la en su deseosa vulva.

Confesión relacionados
enamorado de otra

Y allí estaba yo, que sin saber como, le estaba comiendo el coño a la amiga casada de mi chica en ese momento, mientras ella me follaba y se morreaba con Sara.

Las dos querían su ración de lengua en clítoris y las dos gozaron mi miembro por todos los orificios a los que tenia acceso. Hasta que los flujos comenzaron a desbordarse apagando al fin el fuego que su conato inicial prometía.