Soy casado a dos años, debería ser un cristiano fervoroso, conozco mucho de Dios y hasta sé que el existe. Pero me siento terriblemente culpable por llevar una vida doble.
No quiero justificarme, pero lo cristianos son apenas distintos de las demás personas en los siguientes termos: confiesan que son pecadores y que necesitan de ayuda.
Antes de casarme, hasta con un amigo me acosté, ya eso fue fruto de que me metieron en la mente cuando era aún joven y no sabía discernir entre bien y mal y yo fue violado por amigos que ya a esas épocas consumían las porquerías de revistas porno de sus padres.
As veces tengo deseo de ligar con un travesti. Otras con hombres y principalmente con mujeres de género fuertes. Parece que quiero ser dominante sobre alguien más fuerte que yo. As veces me paso horas frente a un ordenador viendo pornografías y masturbándome.
Llevo una vida arrepintiéndome esperando la cura para eso.
Aprendí que la única solución para eso sería confesarme e dejarlo, pues cuando se confiesa ganas más fuerzas. Pero mi esposa no entendería, pues seguramente actuaría como una loca.
Se me entenderá y quisiera me ayudarme, me gustaría de todo mi corazón salir de esta puta vida desgraciada. Eso es como un dictado que existe: “ la curiosidad mató el gato”. Siempre hallamos que somos expertos demasiados, fuertes lo suficientes, pero descubrí que así como el cuerpo es frágil, la alma es aún más. No se puede bromear con cosas serias de las cuales casi no sabemos nada.
Aquí también dejo una nota sobre peleas en matrimonios. Soy un estudioso de lo que hacemos y como eso nos afecta. Siempre y cuando hago cosas por detrás de mi esposa, por motivos banales, tenemos peleas. Hasta parece que no fuimos hechos uno para el otro
Tengo inúmeros amigos, de los cuales hablamos de eso y que también son casados. Todos son unánimes que eso es como una enfermedad, un virus, que atrae y destruí. Destruí una persona por completo. Pude llevar a muerte por inúmeras maneras.
Estoy escribiendo aquí apenas por confesarme, pues una vez más dejaré esa vida doble para tras y amaré a mi mujer como a mi mismo.
Dejo una referencia de libro a quien le gustaría hacer lo mismo que estoy haciendo; intentando curarme.
Se llama “En el Altar de la idolatría sexual” de Steve Gallagher. El fue así o peor aún, pero cambió y enseña otros cambiar también. Gracias por leer mi confesión. De verdad muchas gracias. No sabes lo bien que me has hecho.

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