Soy casada…y mi marido es de aquellos que se la pasan viajando todo el tiempo o llega demasiado tarde a casa por el tipo de trabajo que realiza.
Desde siempre yo he sido adicta al sexo (algo que mi marido nunca pudo entender)… siempre que quiero sexo, él está lleno de excusas… me duele la cabeza, estoy cansado, tengo sueño, otro día…o simplemente se hace al dormido.
No soy una mujer fisicamente fea, soy delgada y tengo cara de muñeca de porcelana.
Bueno…desde hace un tiempo atrás he conocido a un hombre, al cual me encanta llamar mi perra. Porque él es mi esclavo y yo su ama.
Cada vez que mi marido se encuentra de viaje, yo me encuentro con mi esclavo y le torturo hasta quedar completamente extaciada.
Mi marido no tiene idea de que tengo un esclavo y mucho menos se imagina que soy capaz de cometer semejantes torturas, como las que le otorgo a mi esclavo.
Detrás de mi cara de angel, se encuentra una demonia sanguinaria. La verdad que a veces pienso que me siento culpable por todo lo que hago, por el hecho se ser infiel… pero una vez que comienza la tortura…él deja de existir en mi mente….

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