Nunca imaginé que me pudiera pasar a mí. Pero ocurrió. Estabamos desnudos en la cama y de pronto las llaves en la cerradura. Te escondes entre las sábanas, como si fuera un armario. Él pasó de largo, yo creo que por no encarar a su esposa, pero luego pidió verme. Para entonces yo ya estaba vestido. Me miró de arriba abajo y se marchó.

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