Creo que desde muy pequeño he vivido el concepto de mirar lo que hacen los otros sin ser visto como algo intrínseco en muchas de las acciones que he realizado. Posiblemente por timidez, por pasar desapercebido, … no sé … la cosa es que mis primeros recuerdos deben remontarse a mis 10 años que miraba escondido tras unos matorrales lo que hacían mis dos vecinas en el pueblo donde veraneaba … sin más connotación de saber qué hacían puesto que a esa edad mi mayor sueño era jugar al futbol y marcar un golazo al equipo rival en su campo en el último minuto.

Tras estas inocentes iniciaciones en el voyeurismo, un recuerdo que me marcó, fue 3 ó 4 veranos más tarde, mismo pueblo pero ahora jugando con varios amigos a ver hasta dónde llegábamos en el bosque en la noche. En una de esas incursiones llegamos a la parte trasera de una de las casas alejadas del centro del pueblo. Las ventanas estaban abiertas, algunas con luz y otras sin, pero no se veía a nadie ni fuera ni dentro. Mis amigos se asustaron y se fueron (todos ellos me superaban en un par de años), lo que me hizo sentirme libre para mi expresión de la mirada indiscreta. Entré en el jardín saltando una pequeña valla y me acerqué a la pared de la casa, me fui deslizando oculto aprovechando las sombras y la lógica nocturnidad, hastas que oí voces, lo que hizo elevar todo el sistema de alarma de mi cuerpo, sudor, nerviosismo y el corazón a 500. Finalmente localicé la ventana de donde procedían las voces, estudié las opciones para ver su interior y que a mi no me viera nadie, y tras un estudio poco científico encontré la manera de ver sin ser visto.

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En el interior de la habitación, se veían 4 pies, una colcha bañada de colores y la ténue luz de una lamparita en la mesita de noche. Los pies estaban interconectados, se movían, cambiaban de posición, al lado, hacia la derecha, arriba, me separo, … me parecía curiosamente agradable (hoy diría excitante), por lo que decidí modificar mi posición, quería más y lo iba a conseguir. La noche jugaba a mi favor y que los integrantes de la escena estaban por otras labores mejores que mirar a la oscuridad a través de la ventana abierta. Con esto, empezaron a quitarse la ropa, cosa que me hizo arriesgar al máximo y acercarme a la escena. Una chica y un chico besándose con la pasión de estar en la línea de la mayoría de edad, absorviéndose uno al otro mientras todas las piezas de ropa iban quitándose sin orden y con mucha premura. Puestos en ese momento, donde mi visión permitía solo ver el cuerpo desnudo de la chica enseñándome sus hermosas piernas y su delicado culo, empecé a ver el baile y movimiento rítmico que años más tarde aprendería por mi mismo y que a todos nos encanta practicar …

Tras una erección incomprensible en ese momento y una sensación extraña entre haber hecho algo malo o bueno o todo lo contrario, pero que no podía explicar a nadie y que me confirmó en que soy un voyeur y que me gusta, lo disfruto … y que como no soy egoista, cuando yo puedo estar en una situación sexualmente explícita me encanta subir la persiana, por si hay alguién al otro lado, que lo disfrute. ;D

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Ayer noche tuve mi última “aventura” voyeur, menos intensa que esa primera pero otra más al cajón de los recuerdos, pero ya os la explicaré en otra ocasión …

Un beso Venus O’hara, espero que te guste la historia … y recuerda deja la ventana entreabierta por si estoy cerca, aunque no sé si me conformaría en mirar o llamar a la puerta para que me dejes entrar y que nos miren …