Lo reconozco, llevamos años compartiendo piso (ella y otro chico, y yo) y nunca ha pasada nada entre nosotros. Reconozco eso, aunque en algunas ocasiones X y yo hemos tonteado, comentarios acerca de antiguas compañías, que si te sienta bien ese pantalón, roces en la cocina, inocentes pero no… En fin, existe tensión sexual pero nunca llego a más. O sí, pero en solitario. Reconozco que en mis sesiones de masturbación la he pensado, he imaginado entrar en su habitación y que me reciba salvajemente, o mejor ella se cuela en la mía y sorprende mi polla dura; en fin, he imaginado algunos encuentros que no han llegado.
Hace un par de semanas (aquí llega mi confesión) me colé en su cuarto, y miré en su cesta de la ropa sucia. Había un tanguita negro, y tenía restos de fluido blanquecino. Inevitablemente lo tomé y acerqué a mi nariz. Olía a su sexo, riquísimo. Me llevé la braguita a mi cuarto y me masturbé oliendola. La devolví a su cesta y me pasé el resto del día cachondo perdido por comerle el coño.
Los últimos días, cuando tengo oportunidad me cuelo en su habitación y repito la operación de aspirar su olor,que no siempre es el mismo, mas me pone siempre cachondísimo. Temo que pueda notar mi presencia, y ese temor me excita aún más. Pensar que me diga “¿revolviste entre mi ropa sucia?” me acelera el pulso, porque al decir sí dejaría mis cartas al descubierto. Y deseo jugar. La deseo.
En fin, llevo dos semanas cachondo perdido, con ganas de comer el coño a mi compañera, y eso es algo que seguro le encantaría a ella, pero a mi novia ni a su novio creo que les haría ninguna gracia. Ay, que dura es la primavera.

Confesión relacionados
Soy bisexual