Aun no recuerdo cuando empecé a tocarme, o bueno tal vez hace muy poco tiempo, siempre debí haberlo hecho, cuando tenía casi unos 18 años, me parecía tonto y absurdo tocarme, me sentía como una tonta o una pervertida, sentía que me veía ridícula y en ese momento solo pasaban pensamientos estúpidos por mi mente. Era como si sintiera una vergüenza absurda de que alguien me viera y yo quedara como una pervertida, ahora quiero ser la más pervertida de todas.

Mi novio siempre me decía que me tocara, que enfrente suyo o sola en mi casa pero, me tocaba y no sentía nada, nada pasaba, entonces mis relaciones eran placenteras pero no tanto como yo hubiera querido, luego los orgasmos fueron cada vez menos cuando estaba con mi novio y lentamente fui muriendo, ya no sentía nada, ya ni ganas me daban de tener sexo, se llegó entonces ese fin de semana de tener sexo delicioso con mi novio (Pensando en otro hombre que me tenía loca), obviamente el lunes le termine y me fui con mi nuevo hombre tuvimos mucho sexo el fin de semana pero vivíamos lejos y entonces en mi casa empecé a tocarme, mi ex novio me había regalado una bala y un vibrador, y empecé a usarlos en mis noches, recordando esos momentos de sexo delicioso que había vivido, pensando en esos hombres que me fascinan, me imaginaba a mi hombre dándome muy duro y haciéndome enloquecer de placer, entonces me fui a otra ciudad y decidí tocarme más, pareciendo insaciable hasta 3 orgasmos seguido tuve de las ganas de sexo que sentía por mi cuerpo, de los deseos de tener ese hombre encima de mí y no ese hombre cualquier hombre que me hiciera suya.

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Luego empecé a ver películas y también imágenes eróticas, me leí una fantástica historia que se llama las princesas también se masturban y más pude tocarme, luego leyendo un libro y no es sino un medio roce para sentir esa necesidad de orgasmos de placer incontrolable.

Masturbase es conocerse, es sentirse viva, es saber que nos pide el cuerpo, es soñar y recordar sentir que somos de todos y de ninguno.

 

El viernes llegue muy cansada a mi casa, luego de partido de Colombia fiesta la noche anterior, llegue a mi cama mi acosté y aunque era demasiado el cansancio físico el centro de mi cuerpo estaba vivo, me pedía sensaciones y emociones, tome el aceite, fui lentamente con mis dedos acaricie mi clítoris, lento y rápido mientras mi corazón empezaba a latir más rápido y mi respiración se agitaba, cada vez tocaba más rápido mi clítoris, casi a punto de llegar introduje un dedo por mi vagina y otro dedo por mi ano haciendo más placentero este momento mientras en mi mente había imágenes de recuerdos de muy buenos polvos y entonces inevitablemente llegue a ese estado de inconciencia a esa “petit mort” que es la única que hace que descansemos en cuerpo, mente y alma, pero mi cuerpo aun insaciable me pedía más, fue necesario seguir y seguir y seguir satisfaciendo esas ansias de placer, ahora había que seguir tocando más duro y más rápido introduciendo mis dedos más hasta el fondo por donde fuera posible y entonces llego la segunda “petit mort”, otra pequeña muerte de placer, mas gemidos más corrientes por mi cuerpo recordando a ese hombre que cuando me hacía un cunnilingus me hacía ver las estrellas… ahora si mi cuerpo estaba completamente listo y relajado para dormir y descansar en paz.