Soy casado, tengo 49 años de edad.

Hace unos años, en el trabajo conocí a un compañero que cuando nos encontrábamos en el pasillo, me decía en voz baja, cosas como: qué bien estás, me gustas, etc.

Un día nos encontramos en una oficina privada. Le pregunté el porqué de sus comentarios así, y allí me dijo que a él le encantaba acariciar y chupar algún pene. Se me acercó muy sugerente y me comenzó a acariciar, me preguntó que si me molestaba eso o si también me gustaba. Le dije que no sabía definir mi respuesta, creo que también me gusta, le dije después. Aunque debo reconocer que me daba un poco de miedo que nos fueran a ver; o mi conciencia me decía que lo que estaba haciendo no era bueno. Pero debo reconocer que dejé que me abriera el cierre del pantalón y sacó mi pene; le dio unas chupadas que me gustó. Y sentí que podía eyacular en cualquier momento, pero me aguanté. No era el lugar adecuado, ni me sentía a gusto realmente con alguien así. Yo siempre he estado con mujeres. Esta situación se repitió en fechas posteriores, hasta que por cuestiones de buscar algo mejor, me salí de esa empresa.
Pasaron algunos años. Un día nos encontramos en la calle, nos saludamos normal. Y me pasó algo raro; sentí ganas de estar con él en la intimidad, no sé qué me pasó o qué sentí. Pero cuando él me preguntó si quería que nos viéramos en algún lugar para recordar los momentos aquellos, le dije que sí.
Fijamos fecha y lugar del encuentro. Era una casa que le había prestado. No había nadie. Al estar en la recámara, me comenzó a acariciar y a besar en la boca; yo estaba temblando, como que no estaba seguro de lo que iba a hacer, pero reconozco que me estaba excitando. Me desnudó y me pidió que me acostara boca arriba. Él también se quitó la ropa. Le vi su pene más grande que el mío; más grueso y más largo; hasta tenía más pelo que yo. Y cuando se colocó encima de mi para besarme, sentí ese pene caliente y sediento de placer, es algo tan excitante que cambiaron los planes. Le comencé a acariciar su pene suavemente, lo quería sentir en mis manos, en mi boca y en mi ano. Se dio cuenta de mi reacción, y me pregunta que si yo quería que me penetrara. Rápido le contesté que sí. Sacó una crema del buró, me la untó suavemente y de repente me metía el dedo, yo sentía bien rico, sin dejar de besarme en la boca y acariciarme por todos lados. Y cuando ya estaba bien lubricado, me acomodó boca abajo y me acercó su pene entre mis nalgas; yo sentí algo especial, sentía el placer de ser penetrado por primera vez.
Solo que cuando intentó meterla, sentí mucho dolor. No me imaginé que me fuera a doler así.
Entonces me llevó a la regadera, allí nos acariciamos, nos besamos y nos enjabonamos. Le acaricié su pene bien grueso y tieso, parecía que tenía hueso. En ese momento, con jabón, me metía un dedo y luego dos. Y me besaba las orejas. Yo le dije: vamos a probar. Me voy a aguantar el dolor, pero me lo metes despacio. Si siento dolor, me lo sacas.
Y cuando apenas entraba la punta, volví a sentir dolor. Le dije que me lo metiera un poco y luego lo sacara. Y fue así como me penetró bien. Cuando ya estaba adentro, aunque me dolía aún, pero él seguía moviéndose con el saca y mete; yo sentía mucho placer, realmente lo gozaba.
Quiso que nos fuéramos a la cama para hacerlo mejor; salimos del baño y nos secamos.
Estando en la cama, me siguió acariciando y besando. Me decía: ya ves, duele solo al principio, después se siente bien rico. Yo le decía que si. Me levantó las piernas y me dijo: te la voy a meter todita. Yo gemía de placer; me sentía ricamente cogido. Me la estaba metiendo una y otra vez. No sé cuánto tiempo tardamos, pero cuando me dijo que se iba a venir, yo solo le dije que sentía lo mismo. Terminamos juntos. Nos besamos como nunca había besado a alguien.
Qué bien se siente tener sexo así, algo diferente, es sensacional, le decía. Nos quedamos acostados un rato mientras platicábamos.
Para retirarme, nos metimos a la regadera de nuevo para bañarnos. Nos volvimos a besar en la boca ricamente.
Quedamos de vernos de nuevo, no sé cuándo suceda nuestro siguiente encuentro. Yo espero que pronto. Nos hemos hablado por teléfono pero falta fijar la fecha.
Debo reconocer que esta situación mejoró mi relación sexual con mi esposa; cierro los ojos cuando me la estoy cogiendo, y me imagino el pene de mi amigo entrando en mi ano. Y esto me excita mucho. Mi esposa me dice que cuando me pongo así, ella lo disfruta mucho.
Un saludo.

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