En mi juventud tuve un noviete de esos de fin de semana pero que me dejó marcada.
Fue el que me inició en estas lides , primeros besos, primeros contactos sexuales y mucho, pero mucho sexo.
Y tanto hubo que aquello terminó y mal.
Hoy felizmente casada y con hijos he tenido por casualidad un reencuentro en un bar.
Los dos solos en la barra . Nos miramos y nos reconocimos.
Nuestras sonrisas nos delataban. A los dos nos gusto vernos de nuevo y charlamos.
Había desaparecido de la ciudad y había emigrado a otro país.
Su vida dio muchas vueltas y también se casó pero actualmente estaba separado.
Nos contamos nuestras experiencias y recordamos viejos tiempos .
Recordaba su sonrisa y su saber estar.
Era un ejecutivo de una gran empresa y boba de mi caí rendida ante su mirada.
Me seguía gustando.
Quedamos para otro día con tranquilidad.
Aprovechamos una tarde que él tenía libre y yo también.
La cita fue en el campo . Acudimos cada uno con su coche y charlamos y nos besamos de nuevo.
Me entregué del todo a su pasión y salimos escaldados.
Recapacitamos que lo ocurrido no era normal. Debíamos darnos tiempo pero la pasión pudo más.
Hoy debo decir que nuestras citas son secretas en un apartamento y acudimos como dos pipiolos a darse un lote . Lo hace muy bien y me tiene afecto.
Por la noche , en la cama , saboreo lo que me cuenta y sueño de nuevo con estar entre sus brazos.
Y la realidad de nuevo me atrapa.
Es una trampa mortal en la que estamos atrapados.
Los dos somos conocidos en nuestra ciudad, nuestro pasado nos une pero el presente no lo permite.
Son ya tres años increíbles y no aguantamos . No estamos seguros de dar el paso y lo siento por mi familia pero él me ha cambiado .
Mientras la decisión final no llega aguantamos el tipo con nuestro amor a escondidas.

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