Nos conocimos hace 36 años en el trabajo. Teníamos 26 años los dos. Desde el principio hubo algo que nos llevó a ser muy amigos. Yo visitaba su casa al menos tres veces por semana. Su , sus padres, hermanos, todos me recibieron siempre cordialmente. Sus hijos eran pequeños. Yo ya tenía prácticas homosexuales pero mi edad me “permitía” aún ser soltero. Hubo mil y una oportunidad de demostrarnos amistad, solidaridad, apoyo, complicidad. Él tenía fama de follar con una y con otra. Era y es un hombre guapo, alto, fornido. Sin embargo, nunca me preguntaba por mis experiencias sexuales con mujeres. Ahora sé que desde entonces me deseaba. Por temporadas yo me ausenté de la ciudad,primero dos años, luego dos años y después cuatro años, pero después de cada una de mis ausencias retomábamos la amistad. Yo me alejé cuando su esposa me dijo a solas “todos tus amigos ya están casados y tu ahora buscas amigos más jóvenes”. Seguíamos viendo pero no en su casa. Dejé de asistir a cumpleaños, aniversarios, navidades. Hace unos cinco años, en una charla yo mencioné la palabra “bisexual” y vi que su rostro cambio de expresión notoriamente. Fue durante una visita a la ciudad por navidades durante el período en que estuve trabajando fuera durante 4 años. A la semana recibí un email en el que me decía que quería hablar sobre “un tema” que habíamos tocado en nuestra última conversación. De inmediato supe que el tema era la bisexualidad. Le contesté diciendo que estaría pendiente de sus comentarios. Sin embargo, nunca me escribió, ni para tocar “el tema” ni para tema alguno. Yo me olvidé del asunto. Al terminar mi ausencia e instalarme de nuevo en la ciudad, la conversación recurrentemente iba al terreno de la bisexualidad y la . Yo nunca pensé que él tuviera alguna orientación sexual distinta a la heterosexualidad. Lo que creía es que alguno de sus hijos había confesado su homosexualidad y sabiendo que yo lo era quería consejos de su amigo. Que estúpido¡¡¡¡¡ Con todo mi historial y el radar me falló. Unos cinco meses después de mi regresó fuimos a comer a un restaurante y hablando sobre “el tema” me preguntó “bueno y como un hombre le dice a otro hombre que quiere sexo con él?” Yo contesté que la mayoría de las veces no se dice, sino que se hace. Después de comer me invitó a su oficina que a esa hora estaba desierta. Hablamos más sobre “el tema” alrededor de dos horas. Yo quería irme pues tenía compromisos, pero él una y otra vez me pedía esperar un poco. Cuando me incorporé dirigiéndome a la puerta de salida, súbitamente me dijo “que tal si nos enseñamos nuestras cositas”? y uniendo la acción a la palabra abrió su pantalón dejando al aire su pene. Yo no salía de mi asombro, pero hice los mismo. Nos empezamos a tocar y se desató una pasión incontenible de besos profundos, caricias rudas y sexo oral mutuo. Días después me invitó a un “departamento de soltero” que tiene desde hace años en el que ha llevado a una buena cantidad de mujeres y solo a un hombre. Desde entonces tenemos encuentros sexuales muy agradables en los que él pide ser penetrado. Dos viejos sesentones que no aprovecharon los años de juventud para ser felices. Que quede como lección para los jóvenes de hoy. ¿te atrae sexualmente uno de tus amigos? no te quedes con la duda. Inténtalo. Con cuidado y discreción.

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