Hace un par de meses me invitaron a asistir a un evento en un bar en donde se reunirían extranjeros (como yo) en la ciudad en que vivo (un país nórdico). He ido con una amiga porque a mi marido no le gusta salir. Al principio de la reunión estaba tensa porque no se me da bien eso de romper el hielo pronto, sin embargo ha sido una buena velada; al final he acabado sentada en una mesa de hispanohablantes; justo en eso estábamos cuando junto a mí se ha sentado un chico súper majo, que ha platicado conmigo como si fueramos amigos de toda la vida. He de confesar que también hubo -unnoséqué – porque me ha cautivado.
Le he añadido al facebook, cosa que muy rara vez hago; hemos platicado ahí… le he prometido que cuando supiera de algo en la ciudad le informaría… así ha sucedido. Unas semanas después me ha enviado sms al móvil para ir a tomar algo al centro… cosa que yo me rehusaba a hacer porque jamás había siquiera salido sola con un hombre que no fuera mi marido…
Una semana después me ha comprometido para salir un café pero le he dejado mal… y como tenía remordimiento de conciencia le he dicho que salgamos por una copa de vino esa noche.
Hemos ido a un lugar con otra gente pero estaba muy aburrido y habíamos quedado de que iríamos a su apartamento para que él se duchara y luego nos íbamos a otro lugar.
No, no hemos ido a ningún otro sitio más que a su cama; he hecho lo que en más se cinco años no había hecho; estar con otro hombre y tener un fin de semana muy apasionado.
He disfrutado enormemente de su ternura, de lo cariñoso y atento que ha sido y del tremendo placer que he sentido a su lado.
Él me ha despertado de la insulsa vida que he vivido por mucho tiempo y me ha inyectado nuevas ganas de vivir…
Después de él me he planteado muchas cosas para recuperar el tiempo perdido, porque aún soy muy jóven para vivir la vida de alguien muy mayor….

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