Llevábamos unos meses viviendo juntos. Yo había estado fuera dos semanas a principios de ese verano, y al volver tenía, por fin, tiempo libre. Demasiado tiempo libre. Y al contrario que él, no tenía nada que hacer. Él madrugaba todos lo días y volvía cansado del trabajo, y por la tarde tenía que estudiar. Y yo mientras tanto no tenía nada que hacer. Trabajaba en un contrato discontinuo, y hasta dos meses después no me volverían a contratar. Y me aburría. Desafortunadamente, soy de esas personas que cuanto más tiene que hacer, más hace, pero cuanto menos tiene que hacer, menos hace. Y me aburría.

Llegaron las fiestas de mi pueblo. Que yo pensaba disfrutar al máximo, y él no iba a poder estar. No me daba cuenta de que tal vez le echaba de menos, aun viviendo juntos, era como si ya fuéramos pareja. Y un día en fiestas me encontré con un antiguo amigo, que siempre me había atraído, y tras una breve conversación me di cuenta de que esta atracción era correspondida. Y empezó el flirteo. Al final de las fiestas, nos liamos a escondidas. Qué maravillosa sensación, el primer beso. Porque por suerte, o por desgracia, besaba de fábula. Si hubiera besado mal, no estaría ahora aquí contando esto.

Lo que en un principio iba a ser una tontería de borracheras, empezó a ser algo más. Mucho mucho whatsapp, e intentar cuadrar horarios para quedar sin que nadie sospechara. Hasta ese mismo verano, mi novio y yo éramos inseparables… El caso es que yo no me preocupaba, ya que el asunto no pasaba de cuatro besos y una atracción muy fuerte y divertida. Y total, él se iba de la ciudad en una semana.

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Y se fue, pero en vez de acabarse, se volvió más y más, y empezamos a hablar por teléfono, y en cuanto el volvía a casa, quedábamos. Hasta que un día, mi novio me leyó sin querer un wasap comprometido. Y tuvimos una discusión, y le mentí y le dije que nunca me había liado con él.

Ése fin de semana me fui de casa para pensar, ya no sabía si quería seguir con mi novio, y empecé a creer que me estaba enamorando de este otro chico. ¿Por qué, entonces, era incapaz de dejar a mi novio? Estando fuera, invité al otro chico. Y pasó. Y no fue hasta el momento en que su polla entró dentro de mí que me di cuenta del grave error que estaba cometiendo. Esta no es la polla que a mí me gusta. Estas no son las manos de la persona que quiero, estos no son los susurros que me hacen estremecer… No me corrí, y aceleré el asunto para que acabara rápido.

Después de éso, estuve fría, y por suerte se fue justo después de comer. Pero antes habíamos hablado seriamente. Era un chico sensato que entendía mi situación y cuando le dije que se acabó, lo comprendió. Y se acabó. No volvimos a hablar, más que algún “qué tal?” suelto. Y volví a los brazos de la persona que no se merecía esto, pero fui incapaz de confesarle nada. Y tomé la determinación de esforzarme en la relación que había descubierto que merecía la pena. Y hasta ahora.

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¿Que cómo me siento? Pues no lo sé. Le he dado tantas vueltas al tema que me puedo sentir de tantas manera distintas… Pero conozco a mi novio, y sé que me odiaría. Puede que no me dejara, puede que pudiéramos rehacer la relación, pero sé que jamás lo olvidaría, y que siempre que no estuviéramos juntos pensaría si estaría con otro… Así que no puedo decírselo. Por otro lado, creo que si se lo dijera sería egoísta, ya que lo haría para desahogarme.

No se lo he contado a nadie nunca. Y me sigue dando miedo que pueda encontrar este blog y pillarme… Esto es un fantasma que me perseguirá siempre, y acepto tal penitencia si sirve de algo.

 
Gracias por crear este blog.