Nos conocimos hace un año y medio en una red social. La ciudad donde vivo es pequeña, distante 800 km de Bs As, donde vive él, a quien llamaré A.. Desde que nos conocimos, chateamos a diario. Al principio nuestras conversaciones eran sobre temas comunes, pero poco a poco se tornaron altamente erotizantes. Fueron y vinieron fotografías subidas de tono. En medio de una de esas charlas sensuales nos vimos por cámara. Me propuso ser amantes y vernos para tener sexo, cada dos o tres meses. Acepté, aunque con algunas dudas…sobre todo por la diferencia de edades.

Al poco tiempo, decidimos encontrarnos y sacarnos las ganas después de tanto “precalentamiento”. Fue maravilloso. Los encuentros, se repitieron en varias oportunidades y cuando nos encontramos nos llevamos cada vez mejor en la cama.  No pude evitar enamorarme y estoy consciente de que muchos que me conocen,  lo considerarían una locura de mi parte. Salvo una amiga íntima, nadie sabe de él ni de nuestras charlas hot, ni nuestros encuentros amorosos. La que viaja soy yo, pues, como les conté, vivo en una ciudad pequeña, donde nada queda oculto por mucho tiempo.

Reconozco que no quisiera perderlo. Con A. tuve -y tengo-  el mejor sexo de mi vida. No sé ni me importa cuanto tiempo duraremos. Vivo y disfruto el presente. Para mí fue un regalo del cielo conocerlo.

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el problema de los trios

A. tiene 32 años .

Yo estoy casada  hace casi 30, tengo hijos y tres nietos.