Quizá sea yo sea esa mujer descrita tan lindamente en esta confesión aquí publicada el 01/04/2013. Tal vez seas tú el hombre con quien vivo una historia muy similar… vete tú a saber, y a lo mejor es mejor no saber. Tengo algunas preguntas para ti: todo lo que cuentas aquí, toda esta confesión apasionada, ¿se lo cuentas a ella? ¿Ella sabe de ese amor maduro y verdadero que dices sentir? Porque “mi” hombre no me dice nada y aunque vivimos exactamente lo que tú describes, la relación se basa en el silencio, solo roto en los momentos más apasionados en la cama, nunca fuera de ella. Raro, ¿no? No te puedes imaginar cómo es vivir así. Tal vez sea por la necesidad casi genética que tenemos las mujeres de escuchar, así como los hombres la tienen de ver. He entendido también que la situación familiar de los dos es difícil, que no pueden dejar todo así, sin más… pero te pregunto: ¿sabes separar bien las dos cosas? ¿O eres de esos que súper-protege todo a su alrededor y, a la primera de cambio,  la deshechas (a esa mujer) como a un objeto inservible? ¿Que no pierdes oportunidad de echar en cara que ella es simplemente la otra y que vives de puta madre con tu familia? Digo eso porque es lo que le pasa a “mi” hombre. Es totalmente increíble que en un día vayas al paraíso con el sujeto y al día siguiente es como si no existieras, cierra las murallas de su vida con su “tan amada” familia dentro y yo me quedo esperando, fuera… Y no pienses que quiero verlo o estar con él todos los días (es como dices: los encuentros son cuando podemos en locales seguros), nooo, pero hay necesidad de contacto, sea de la forma que sea. ¡¡Y los frenazos…!! ¡No veas tú! Si me atrevo a decirle que lo necesito, que me encantaría pasar más tiempo con él (porque es así) me pone los dos pies en el freno y dice: ¡¡¡de aquí no podemos pasar, eh!!! Pero ¿de qué vamos?

Confesión relacionados
Después de cinco años volví a sentir...

Para concluir debo decirte también que todo eso, para más inri, varía, o sea, que hay épocas o días (yo qué sé) que no es así y el hombre se pega un poco más a mi y me da más (¿?) atención y hay otras (hasta ya tengo un calendario…) en que se aleja y pone mucha distancia entre los dos. Basta con que el perro de la familia se sienta mareado para que él ya no pueda ni siquiera contestar a un mensaje al móvil… Cosas así sacan a cualquiera de quicio.

Y así es. Como esta es una página de confesiones, pues aquí está la mía también.