Nunca he podido ser fiel, lo cual no quiere decir que no haya tenido parejas maravillosas durante mucho tiempo; parejas (algunas) a las que querido introducir en un mundo de sexualidad mas abierta, pero finalmente en mayor o menor medida no han aceptado y lo he respetado, pues no hay nada peor que obligar a alguien a hacer algo que no desea y no le motiva, sobre todo en un terreno tan delicado.

Mi interés por el sexo heterosexual se remonta a los 15 años, cuando me acosté por primera vez con una chica algunos años mas mayor que yo. Bueno… para ser sincero, ella me metió en una vorágine de sensaciones quizá demasiado intensas para una edad tan joven. Disfruté mucho durante unas semanas, pero después cogí cierta manía a todo eso, quizá por la precipitación.

Antes dije heterosexual porque el interés por el sexo, digamos, homosexual fue algo mas temprano: en pleno despertar de sensaciones deseaba con todas mis fuerzas que llegara el día de natación en el colegio, en el que ver a algunos compañeros desnudos en el vestuario (era un colegio masculino de una orden religiosa) en el que habia zonas comunes y cabinas individuales. Me encantaba quedarme con algunos compañeros tocándonos mutuamente y masturbándonos, incluso practicando sexo oral, con ese sentimiento mezcla de disfrutar de algo prohibido y pudor. La primera vez que me metí una polla en la boca fue una sensación inolvidable, agradable, cálida…y supongo que se me quedó grabada, pues siempre me ha gustado y me considero sexualmente (que no sentimentalmente) bisexual.

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En la etapa de los 16 a los 18 tuve muchas ‘novietas’. Todas me gustaban de un modo u otro, aunque la mayoria no resultaban interesantes sexualmente pues por regla general no querían ir mas allá de los besos y tocamientos, una fase que para mi estaba ya superada. Me sacié a los 18 recién cumplidos, en mi primer viaje de estudios a inglaterra. Pasé dos meses en Londres mejorando mi inglés en una residencia universitaria donde vivíamos estudiantes de muchísimos países. No se como fué, pero cada noche o cada dos noches, me acostaba con chicas francesas, yugoslavas, italianas, españolas, portuguesas… me encantaba seducirlas, conquistarlas y follar con ellas, siempre en su habitación, subiendo una botella de vino blanco para oir música a solas, mientras las desnudaba, les besaba por todas partes, nunca me precipitaba y hacia que me desearan tanto como yo, pacientemente, las deseaba.

Regresé dos veces mas a UK, pero a pesar de que viví historias sexuales/sentimentales muy interesantes, ningún verano fué igual que aquel primero en aquella residencia cercana a Barbican.

A los 20 tuve mi primera pareja ‘seria’, C.  Sexualmente maravillosa y entregada (yo también), pero intelectualmente no me colmaba y tenia ganas ganas y ganas de casarse,dos aspectos que me retraían. Creo que el primer año fue la etapa de máxima fidelidad a una misma persona, pero la rompí cuando encontré a una chica de otra ciudad, en un tercer lugar (una isla) que me atraía tanto física como intelectualmente, volviéndome loco, porque además B tenia unos gustos sexuales mucho mas amplios y divertidos que la entregada C.

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B me rasuró por primera vez, con B probé mi primer trio con una amiga suya y a partir de ahí me empezó a gustar la sexualidad a mas de dos bandas. Repetimos a tres, pero en otra modalidad, esta vez HMH y me gustó tanto o mas que MHM.

De momento,Venus y demas lectores/as,  me quedo en los 20 años. Quedan otros 20 mucho, pero mucho mas intensos por contar…