Tengo 40 años y desde los 30, edad en la que los descubrí buceando en páginas de internet, me masturbo asiduamente viendo porno transexual. Al principio pensé que sería una moda pasajera y que pronto lo olvidaría, pero el tiempo ha ido pasando y ya he llegado a un punto en el que no hay nada que me excite más. Soy incapaz de tener una erección si no es viendo a una de esas magníficas mujeres con polla. Me ponen a cien, me encanta ver esos cuerpazos perfectos de mujer sodomizando a un hombre por detrás mientras éstos se retuercen de placer. Es una delicia ver cómo gimen, llegan al orgasmo y descargan toda su leche en la cara, la boca o el culo de esos hombres. Y lo que más me gusta es que digan que esos hombres eran heteros.

Supongo que debería dejar que fuera una fantasía y pasar a la acción, follarme a una de estas diosas con pene. Pero soy prudente y sé los riesgos que conllevaría acostarme con uno de ellos: peligro de contagios de enfermedades de transmisión sexual (el condón no es efectivo al 100% en estos casos), sida, por no decir que casi la única oportunidad que tengo de conseguir hacer mi fantasía realidad sería pagando a una profesional, y esto ya no sería tan excitante puesto que lo hacen por dinero, y eso hace que follar sea algo forzado y automático, no hay deseo por su parte… no es lo mismo.

Confesión relacionados
Yo le dije a un chico que tenía novio y no tengo gg, que malota soy :o

He leído en muchos sitios que por gustarte este tipo de sexo, se te considera gay, homo o simplemente un marica reprimido. NO estoy para nada de acuerdo. Soy incapaz de fijarme en un hombre y muchos menos excitarme; joder, es imposible… ni aún que me pagasen por hacerlo. Necesito un cuerpo y una cara de mujer, y si es con polla, mucho mejor. Estoy casado y tengo hijos, pero jamás le he contado esto a nadie, aún vivimos en una sociedad muy hipócrita, llena de complejos, prejuicios y falsedades. Personalmente no tengo ningún problema moral en admitir esta pasión oculta que tengo, en gozarla, disfrutarla y hacerla cada día más intensa; no sufro ningún tipo de remordimiento, al contrario: me alegro de haber descubierto este lado mío. Es la sociedad, en este caso mi entorno más cercano, familia, amigos y mi mujer, los que no están preparados para escuchar una confesión así. Al que lea esto le dará igual, al fin y al cabo no nos conocemos de nada, nunca nos vamos a ver cara a cara, y aún en el remoto caso de encontrarnos en algún lugar, jamás sabríamos quien es quien.

Así que creo que me conformaré con darme gusto en solitario y seguir fantaseando con estas amazonas del placer, las mujeres más completas que todo hombre que se precie.