1. Mis padres decidieron salir a una reunión y como es de esperarse de ellos, llegarían a la mañana siguiente.

Mis hermanos, al aprovechar que mis padres no estarían, fueron rápidamente a ver a sus respectivas enamoradas.

Yo, por lo normal, sería una larga noche de memes… o eso era lo que esperaba.

Mi empleada, una chica de no más de 30 años.
Era de estatura promedio, buen cuerpo, amable, gustos de adolescente y a veces graciosa.

Estaba en mi cuarto, bajando noticia por noticia en facebook, todo un cazador de memes hasta que una burbuja de chat de messenger apareció. Abrí la burbuja de chat dándome con la sorpresa que era mi amable empleada con el texto de “ayúdame”, rápidamente me puse a sus servicios, pues era una buena chica, ¿qué no podría hacer por los tantos servicios?
Ella se estaba duchando pero no había llevado toalla. A pesar de yo estar en el segundo piso, vencí a la pereza de tener que bajar hasta el primer piso y subírselo al tercero.

Llegué a la puerta del baño y me dejó pasar, obviamente cerré los ojos al instante dándole la toalla. Antes de bajar al segundo piso me llamó desesperadamente, fui rápido y estaba en la puerta de su habitación quejándose.
Qué pasa, le dije. Me pica la espalda, me respondió.
Se bajó un poco la toalla, casi podía notar sus pezones sosteniendo la toalla, apoyó su pecho contra el marco de la puerta y comencé a raspar.
Qué rico, dijo en forma baja con cierto placer, sí, ahí, qué rico, repitió.
Dejó caer la toalla, retrocedió contra mi, presionándome contra el marco opuesto de la puerta.

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CON DOS A LA VEZ

Pude sentir su piel fresca, su enorme culo no lograba ocultar aún así sus gruesas y formadas piernas, casi sentía mi pene entre sus labios vaginales. Antes de agacharse, me dijo que por favor la siga rascando en su cama. Aún desnuda, me llevó de la mano, no podía dejar de ver esas nalgas enormes moverse de un lado a otro, ese olor a de frescor de ducha y su cabello con olor a flores.

Antes de llegar a su cama, se dio una vuelta y se arrodilló en un solo movimiento.
Te la quiero chupar, me lo dijo pasando la palma de su mano por mi muslo.
Me quedé helado, pero ardiendo por dentro.
Desde niño había tenido deseos sexuales con aquella mujer con la que solía quedarme a solas, esos senos tentadores, su aroma al pasar delante mío, imaginármela encima mío.
Ehhh, balbuceé. Eso es un sí, respondió con una sonrisa pícara.

Se le notó muy ansiosa y entretenida mientras metía una mano mano y bajaba mi pantalón con la otra. A penas salió mi pene como un resorte de mi bóxer y se lo metió a la boca, cerró los ojos y lo chupaba con una desesperada lentitud. Se lo metía a la boca rápidamente y al succionar hasta el final sentía cómo mi prepucio se estiraba.

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tengo un lio con dos jefes a la vez

Tras el acto, se subió a su cama, recogió sus rodillas hasta su abdomen mientras con un brazo sujetaba sus grandes tetas tapándolas de los pezones y con la otra se sobaba el clítoris.
A penas puse la cabeza de mi pene en su gruesa y apretada vagina supe lo tremendamente mojada que estaba.
No entendía qué pasaba, simplemente empujé mi pene lo más profundo que pude y vi cómo su vagina lubricada se ajustaba perfectamente al diámetro de mi pene. Iba y venía, iba y venía, repetidas veces, el sonido de tanto líquido lubricante tanto suyo como mío era arte para nuestros oidos.
Tienes un pene muy duro, me dijo, me gusta mucho, penetrame más, no acabes.

Pues ocurrió casi al contrario, después de escuchar eso con su femenina voz acompañada con quejidos casi me vine y para evitar eso saqué mi pene y lo comencé a acariciar contra su clítoris.
Cambiemos de posición, le sugerí. Acuéstate, me respondió.

Una vez acostado, me la volvió a chupar, finalmente me escupió el pene con su espesa saliva.
Prosiguió a darse vuelta, agarrar mi pene desde la base y metérselo a la vagina. Con la suavidad que ella bajaba veía cómo su saliva con nuestros fluidos se mezclaban y bajaban por mi duro pene.
Ahí la vi, tal como siempre me la imaginé: sus enormes caderas sobre mi pelvis, tu espalda suave cubierto con su dulce y aromatizante cabello, contemplando su perfil ante la luz de la habitación, oscuridad total alrededor, mi pene dentro de su gruesa y jugosa vagina. Sin preocupación alguna, la casa totalmente asegurada, hora indispensable para visitas, familia muy lejos de casa, solo ella y yo.

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Ultimo capitulo

Me dices cuando ya te vienes, quiero tomarme tu leche, me dijo muy excitada.
Al ya casi venirme, le avisé y se atrevió a no perderse ni una sola gota de mi semen.
Me siguió chupando el pene y mágicamente volví a erectarme como una piedra.
Esta vez ella se vendría. Después de venirme ella actuaría más agresiva, cada metida ahora era más profunda, sentía cómo mis testículos se manchaban de su lubricante vaginal quedando telas de baba. Poco a poco era más rápida la penetración hasta que se levantó mientras se sobaba el clítoris, vi cómo bajaba flujo vaginal blanquecino en la punta de mi pene bañándolo completamente, la situación era acompañada de gemidos fuertes y mucho sudor. Sin pensarlo me masturbé y mi semen se mezcló por los aires con su flujo vaginal.

Definitivamente una noche espectacular,
UNA NOCHE INESPERADA. MCB