Me deshacía en un mundo anodino tras diez años de relación donde mi marido obviaba el tema del sexo cada vez más abiertamente. Soy una mujer joven y atractiva…yo sentía en mi interior y de manera más intensa la presencia de los hombres a mi alrededor y la necesidad de pasión y sexo desenfrenado me comía por dentro.
De pronto reapareció, casi por casualidad, un antiguo cliente de mi empresa. Sumamente atractivo , comenzó su ritual de conquista, propio de los hombres con éxito que se saben guapos. Mi instinto me decía que huyera lo más lejos posible, pero en el fondo no quería…inicié la que ha sido la experiencia más excitante de mi vida. Esa doble vida me devolvió la autoestima, me llenó de pasión y todo parecía brillar con otra luz.
Mi matrimonio duró tres meses más…entendí que a pesar de la emoción que me daba vivir al límite de ser pillada in fraganti, el despertar de un ser sexual totalmente desconocido para mi en mi interior,…tenía que poner fin al sufrimiento de mi pareja.
Los divorcios son lo peor de las dobles vidas y no hablemos de los corazones rotos. Yo le rompí el suyo a mi marido y mi amante me lo rompió a mi. Porque me terminé enamorando de él…aunque no fue el motivo de mi separación. Craso error!! Los mujeriegos hermosos e indomables que todas tratamos de doblegar aunque se nos vaya la dignidad en el intento, son los que más corazones rompen y aunque lo sabía…me lancé de cabeza a disfrutar de alguien que consideraba inalcanzable.
Me sirvió de lección. Cuando el instinto habla hay que escucharle, pero que me quiten lo bailao,….gracias a él y a su irrupción repentina en mi vida, todo cambió…durante un tiempo fue horrible pero ahora soy muy feliz, porque cada parte de mí ha evolucionado gracias a esa experiencia.
Soy de la opinión de que si tiene que llegar una tercera persona a tu vida, llegará….pero buscarlo abiertamente…llámame conservadora, pero todavía no lo veo bien.